BODEGUERO. El duelo por un hijo que perdió a los tres meses de nacer le trajo a Andalucía. Allí probó su primer verdejo en los años 90. Y tuvo «un flechazo». «Decidí cambiar mi vida», cuenta. Entonces trabajaba como ejecutivo en Air France. «Negocié mi salida y el dinero que me dieron lo invertí en esta bodega». No le gusta el concepto ‘vino de autor’. Prefiere considerarse «un intérprete» que pone música a «una uva, un clima y una tierra». Cada uno toca la partitura a su manera, pero no todos consiguen el objetivo de «emocionar»... más